En unos meses cumpliremos 10 años como agencia de marketing. ¡Cómo pasa el tiempo! En este tiempo habremos hecho más de 400 proyectos de comunicación y marketing ambiental y social con más de 250 entidades diferentes. Una pasada.
Echando la vista atrás, y recordando los inicios, cuando dos ambientólogos fundábamos la empresa, tuvimos claro que debíamos ir hacia un marketing diferente, especial, donde se aunara todo nuestro conocimiento y experiencia en nuevas formas de llegar a los públicos y comunidades. Pedro Turro, mi socio, y yo, veníamos de una mezcla interesante de vivencias profesionales que abarcaban la educación ambiental, el emprendimiento, la innovación, formación y divulgación. Teníamos claro que todo eso debía sentirse en los servicios que creáramos. Tenía que sentirse también en los proyectos, porque, a fin de cuentas, eran lo que llaman el expertise. Esa «cosa» que nos diferencia del mar de agencias y profesionales del marketing digital.
Cuando haces una carrera como la de ciencias ambientales, sabes bien que serás conocedor de mucho y experto en nada. Es lo que se comenta por las aulas XD. Aprendes de un montón de temas de ciencias (biología, química, geografía, economía, derecho, etc.) y los interrelacionas unos con otros. Esto te da una visión global de las cosas, una visión sistémica, muy interesante para abordar proyectos. En nuestro caso, los comunicativos y de marketing.
Con todo esto, empezamos a plantear una metodología de trabajo, una estrategia de marketing verde y comunicación que debía ir más allá de la transmisión de información emisor-receptor. Más que la venta empresa-cliente. Debíamos lograr que las acciones que planteáramos, el contenido creado, y el diseño, tuviesen capas de complejidad mayores, más potentes, que pudieran generar inputs divulgativos, sensibilizadores y… ¿por qué no? transformadores. Al final, hacer marketing verde «nos obliga» a trabajar de una forma diferente a otras agencias o profesionales, ya que debemos ir más allá con lo que creamos.
Y te preguntarás… ¿Qué es eso de «muchos poquitos hacen un muchito» del título?
Al arrancar nuestra andadura empresarial, allá por el 2015, pusimos en el storytelling de la agencia un concepto clave que entendíamos era transversal a todo lo que hacíamos. Ese era el de glocal. Es un palabro interesante, que no sale en la RAE, pero que tiene mucho, pero mucho poder. Es pensar que las acciones que se hacen desde lo local, tienen un impacto global. Es entender y saber que una acción ambiental o social en un barrio de una ciudad pequeña de España, bien comunicada, puede tener, junto a otras acciones, impactos positivos a nivel global.
La globalización y la era digital tienen multitud de fallos y generan graves problemas en muchos contextos, pero es cierto que también han traído nuevas formas de comunicación más horizontales, más cercanas. Ahora con un reel puedes llegar a miles de personas, y no del barrio, sino del mundo. Tú cuentas algo, y te ve desde su casa un canadiense, una peruana o un indonesio. Esto tiene un potencial enorme para generar una divulgación, como diría Rosalía, «con altura».
En 2025, y con todo lo aprendido en estos años, hemos podido ver, sentir y medir (nos encantan los datos) cómo proyectos pequeños llegan lejos, cómo logran generar cambios a nivel local, regional y mundial. Es una pasada poder formar parte de todos ellos. Un orgullo levantarse cada mañana y poder decir que trabajamos con ONGs, asociaciones, fundaciones, pymes y administraciones públicas que quieren hacer las cosas mejor, que buscan cambios significativos con sus proyectos de impacto social y ambiental.
Be glocal my friend. Es el camino.
