De que hablamos...
Hablamos con Alba, coordinadora de proyectos de la fundación FIRE, sobre uno de los más recientes: la ruta NavaLAB, una ruta que atraviesa el corazón de La Mancha enseñándonos mucho por el camino. Restauración agroecológica, conservación de la biodiversidad, manejo forestal… Desde Verdes estamos muy contentos de haber participado con el diseño de la web y de los paneles físicos de la ruta. ¡Vamos a conocerla un poco más!
NavaLAB es un proyecto de la fundación FIRE. ¿Qué es y a qué se dedica esta fundación?
La FIRE (Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas) es una entidad sin ánimo de lucro cuyo fin es la restauración y conservación de los ecosistemas. Surge en 2006 ante la necesidad de transferir el conocimiento generado en las instituciones científicas, como universidades, a proyectos operativos en el mundo real con el mayor rendimiento social.
La Fundación trabaja principalmente en tres grandes líneas de actuación: la restauración de agroecosistemas, la restauración forestal y la restauración de entornos urbanos y periurbanos, siempre con un fuerte enfoque en la conservación de la biodiversidad. De forma transversal, también desarrollamos acciones de educación ambiental y capacitación.
¿Qué es y cómo surge NavaLAB?
El proyecto empieza a gestarse 2021, cuando la FIRE firmó un acuerdo de colaboración y una concesión demanial con el IRIAF de Castilla La-Mancha, que nos cedió la gestión de unas 220 ha de cultivo herbáceo de secano y unas 150 ha forestales en la finca pública “La Nava del Conejo” en Valdepeñas, Ciudad Real. El objetivo era demostrar que la agricultura y la gestión forestal pueden ser actividades sostenibles beneficiosas para la biodiversidad local. Así, nace un living lab o laboratorio vivo de restauración agroecológica y forestal en el corazón de La Mancha.
Uno de los objetivos del proyecto fue, desde el principio, crear una experiencia agroturística que permitiera a la población local, visitantes y otros actores del territorio conocer la iniciativa de primera mano. Por ello, en 2022 solicitamos un proyecto a la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT) para impulsar la “Experiencia NavaLAB”.
¿Qué destacarías de la ruta NavaLAB? ¿Qué se puede aprender en ella?
Creo que la ruta NavaLAB es una oportunidad para disfrutar de un entorno natural cerca de la ciudad de Valdepeñas, donde confluyen los principales ecosistemas de la región: campos agrícolas, dehesas y monte mediterráneo, formando un mosaico de gran interés ecológico y paisajístico.
A lo largo del recorrido hay paneles interpretativos que explican las distintas acciones e investigaciones que se llevan a cabo en la finca. Es una oportunidad para aprender sobre restauración agroecológica, manejo del suelo, gestión forestal y conservación de la fauna, como polinizadores, aves o murciélagos.
En definitiva, es una experiencia muy enriquecedora para quienes disfrutan de la naturaleza, de pasar tiempo al aire libre y de conocer mejor el medio que les rodea.
¿Cómo se diseña una ruta de estas características? ¿Cuál fue el proceso?
Lo primero que tuvimos que decidir fue el relato que queríamos contar (¿qué queremos mostrar a los usuarios de la ruta?). Una vez definido esto, recorrimos la finca, GPS en mano, observando los distintos elementos del paisaje y las actuaciones en curso, y fuimos configurando ese relato de una manera que fuera visual, coherente y pedagógica.
Lo que hace especial a esta ruta es, precisamente, que puedes ver in situ todo lo que se te está contando. Por ejemplo, desde el punto donde se explica la conservación de quirópteros puedes observar los hoteles refugio instalados, siempre respetando las distancias mínimas para evitar perturbaciones. Y así, con todos los elementos del recorrido.
La ruta lleva poquito tiempo en marcha. Hasta ahora, ¿qué opiniones habéis recibido? ¿Qué es lo que más gusta?
Aunque la ruta está diseñada para ser autoguiada, también organizamos visitas guiadas, lo que nos permite obtener un feedback más directo. Las opiniones que recibimos suelen ser muy positivas, y son especialmente emocionantes cuando provienen de personas de la comarca, ya que sienten un fuerte vínculo con su territorio y suelen valorar mucho las iniciativas que buscan mejorarlo.
La finca también recibe con frecuencia la visita de estudiantes de grado, máster y diversos cursos, que suelen mostrar mucho entusiasmo al poder conocer un espacio demostrativo donde confluyen numerosas intervenciones en un mismo lugar.
A lo largo de la ruta hay paneles físicos con información sobre cada uno de los puntos. Por curiosidad, ¿cómo se gestiona poner un panel físico a 500 metros de otro?
Pues, sin duda, ¡contando con un equipo de profesionales! Más allá de instalar el panel, que es la parte sencilla, hay que trasladar todos los materiales a lo largo del recorrido, lo que requiere logística y mano de obra. Por suerte, es posible hacer la ruta en vehículo, lo que facilitó mucho el montaje.
Tenéis una gran experiencia en la gestión de proyectos de todo tipo. ¿Cuál piensas que es la clave para lograr una comunicación exitosa en proyectos como NavaLAB?
En mi opinión, creo que es fundamental contar con expertos en comunicación, que ayuden a que todo ese trabajo técnico que hay detrás de un proyecto como este, pueda ser transmitido al público de forma atractiva y comprensible. Muchas veces, los técnicos nos centramos tanto en sacar adelante el proyecto (redactar propuestas e informes, hacer seguimientos, etc.) que descuidamos la comunicación cuando esta es, hoy en día, una herramienta muy potente no solo para la difusión, si no también para la educación ambiental y la transferencia de conocimiento.
Sin duda, también influye la presencia que la entidad tenga en el territorio. FIRE lleva muchos años trabajando en Campo de Montiel, colaborando con agricultores, administraciones públicas, pequeñas empresas, centros educativos, etc. lo que hace más fácil llegar al público local.
Contasteis con nosotros para trabajar la imagen de marca y el diseño de la web. ¿Qué buscabais transmitir en el logo y la web?
Sí, Verdes Digitales desarrolló la marca y la Web del proyecto, además del diseño de los paneles interpretativos y el tríptico informativo de la ruta. Queríamos una marca que, a través de sus colores y estética, transmitiera la esencia de “La Nava del Conejo”: agricultura, monte y biodiversidad. Siempre que veo la web o algún producto del proyecto pienso “esto combina con la finca”, porque, para mí, refleja lo que NavaLAB representa. El equipo de Verdes entendió muy bien desde el principio cuál era ese relato que queríamos contar, y contribuyó aportando la coherencia estética y visual que necesitaba el proyecto.
Sabemos de primera mano que es una ruta tan bonita como interesante, ¿te animas a visitarla este verano? 😉