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Seguridad y privacidad en Internet

Día internacional de la protección de datos: ¿nada que celebrar?

Hace pocos días Marta Peirano tuiteaba que el vídeo de su charla «¿Por qué me vigilan, si no soy nadie?» había superado los dos millones de visualizaciones. Está claro que estamos preocupados por nuestra privacidad y la compra-venta de datos.

Esta reflexión viene al hilo de que el 28 de enero es el Día internacional de la protección de datos. Si hay hasta un día mundial de la croqueta, con más razón habrá que dedicarle una jornada a nuestras modestas pero valiosas informaciones personales, ¿no?

La charla en cuestión es esta y merece mucho la pena verla:

https://www.youtube.com/watch?v=NPE7i8wuupk

Una necesaria toma de conciencia

Conocemos de sobra escándalos como Cambridge Analytica, que aún no sabemos al cien por cien qué consecuencias va a tener para Facebook. Las personas más conscientes vamos cambiando poco a poco nuestros hábitos en la red. Pero el control que se puede ejercer sobre los individuos o grupos sociales en base a los datos que generan, va mucho más allá del uso o no determinada red social. La mayor fuente de información la tenemos en el bolsillo, y ni siquiera es necesario que la utilicemos activamente para dejar rastro.

«La existencia misma de esa información nos hace vulnerables de maneras que no podemos ni anticipar ahora mismo». Marta Peirano.

Legislación actualizada para proteger a la ciudadanía

En los últimos años la legislación se ha adaptado por fin a los nuevos tiempos. Primero llegó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Entró en vigor en mayo de 2018, para sustituir a la anterior directiva y unificar las actuaciones de todos los países miembros de la UE.

Más tarde, se revisó la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), que estaba fechada en el lejano 1999. Se aprobó en octubre del año pasado, con una amplicación en sus siglas: hablamos ya de la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD). Esta nueva ley orgánica regulará puntos tan importantes como:

  • Los principios de protección de datos, su tratamiento y la forma de pedir y dar consentimiento.
  • La edad mínima para consentir el tratamiento de datos personales, son los 14 años.
  • Los datos de personas fallecidas podrán ser accesibles para su modificación o borrado por parte de sus herederos.
  • La obligación de comprobar, antes de enviar comunicaciones comerciales, si los destinatarios están en listas Robinson.
  • La regulación de la figura y requisitos del Delegado de Protección de Datos.
  • Las sanciones por el incumplimiento de las normas recogidas en el reglamento. Pueden ser de hasta el 4% de la facturación global anual de la compañía o 20 millones de euros.
  • Cómo ejercer el derecho al olvido.
  • La portabilidad de nuestros datos, es decir, solicitarlos a quien los ha recabado para traspasarlos a otro.

Todo esto se traduce en que las personas usuarias tenemos más información acerca de cómo y para qué cedemos nuestros datos.

Los móviles son la fuente más importante de datos acerca de nuestros comportamientos como consumidores/as  y ciudadanos/as

Un futuro imprevisible e inquietante

La quimera de que leamos todos los textos legales de cada servicio en el que nos registramos es eso, una quimera. Pero debemos esforzarnos en, al menos, ser conscientes de hasta dónde damos nuestro brazo a torcer cuando nos bajamos una app o nos damos de alta en un servicio web. Y, como aconseja Peirano, podemos utilizar Tor para navegar de forma anónima tanto desde ordenadores como teléfonos móviles.

Pero los avances tecnológicos plantean nuevos escenarios constantemente. La llegada —parece que inexorable— de la Internet de las Cosas (IoT) supone un reto enorme para la privacidad y seguridad.

Seguiremos con atención estos cambios, y recordad lo que dice Marta Peirano en su charla TED:

«A nuestros vigilantes no les importan que no seamos nadie, que no seamos importantes, porque son algoritmos, no personas. Y nuestro perfil es automático; existe aunque nadie lo mire. Y el día que alguien lo mire y te cambia la suerte, tu perfil, tu historia, se convierte en tus antecedentes».

 

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