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Periodismo ambiental V: tomar el lugar que se merece

Las cuestiones ambientales no escapan de la enorme influencia que tienen los medios de comunicación como movilizadores sociales, especialmente la prensa, que origina un volumen considerable de información sobre el medio ambiente, y la televisión, cuyo impacto en la población es incluso mayor.

Según un estudio realizado por Juan Díez Nicolás (2004), el 65 por ciento de los españoles reconoce estar «poco» o «nada» informado acerca del medio ambiente, frente a un 29 por ciento que dice estar «muy bien» o «bastante» informado. El Quinto Programa de Acción Medioambiental de la Unión Europea, aprobado en febrero de 1993, puso de manifiesto la necesidad de facilitar al ciudadano más y mejores datos, información y educación públicas y formación profesional en materiaambiental, pero no estableció el rol –y a día de hoy sigue sin hacerlo– de los medios de comunicación ni hizo referencia alguna a la importancia de integrar a los medios en las estrategias de educación ambiental.

Hace ya cinco años, durante el III Congreso Nacional de Periodismo Ambiental celebrado en Madrid, se apuntó una serie de características de un nuevo modelo de comunicación ambiental, entre las que se destacó la que se conoce como «ecoalfabetización», es decir, la educación ambiental a través de información sobre cuestiones relacionadas con el medio ambiente difundidas por los medios de comunicación.

No obstante lo anterior, existen discrepancias sobre si los medios de comunicación deben actuar como meros informadores de la realidad ambiental o si, partiendo de la idea de que la objetividad absoluta no existe, deben implicarse como educadores. Una tercera postura, ingenua a mi entender, es la de quienes lanzan un llamamiento al denominado «periodismo sostenible» (6), un nuevo tipo de periodismo ambiental basado en la compatibilidad de las ideas anteriores. Los medios, a mi entender, deberían aprovechar su potencial para  contribuir de manera activa a que la ciudadanía adquiera una concienciación ambiental sólida e incluso complementar a otras instituciones sociales como el colegio o la familia en su papel pedagógico. A este respecto es significativa la opinión de la Agencia Europea de Medio Ambiente al referirse a los medios de comunicación: «Pueden tener un importante efecto sobre la recepción pública de las realidades del entorno y eventualmente sobre esas realidades mismas. Bajo unas condiciones determinadas, los medios pueden afectar a las costumbres personales, aunque esos efectos sean siempre dependientes del contexto y multifuncionales. El impacto de los medios sobre la sociedad puede ser más perceptible cuando se descubren realidades desconocidas y divertidas, preferencias y posibles caminos de actuación que influyen en la elección final de opiniones específicas» (Centre d’Estudis d’Informació Ambiental, 1999) (7).

Conclusiones: propuestas para una mejora

Para que la información ambiental ocupe el lugar que merece en los medios de comunicación sería conveniente que éstos se replanteasen una serie de cuestiones, para lo cual expongo las siguientes sugerencias a modo de conclusiones:

1. información medioambiental todavía representa un porcentaje muy pequeño de la cantidad total de información ofrecida por los medios de comunicación. Es necesario que éstos den más protagonismo a la actualidad ambiental mediante la creación de secciones o espacios fijos para esa temática, algo que sólo harán cuando lo consideren informativamente rentable, es decir, cuando tengan la seguridad de que un número considerable de consumidores mostrará interés por ella.

2. a despertar ese interés en el público, uno de los principales problemas que se debe resolver es la complejidad que rodea al ámbito del medio ambiente, promoviendo desde las instituciones académicas la especialización de periodistas en esta materia que sean capaces de transmitir la información en un lenguaje asequible.

3. bién debe fomentarse dicho interés con el lema ecologista «piensa globalmente, actúa localmente». Es decir, relacionando los temas ambientales del ámbito nacional o internacional con otros similares que afectan al ciudadano más directamente para hacer que se sienta más implicado, y al mismo tiempo ofrecerle información práctica sobre qué puede hacer a favor del medio (8)

4. Debería evitarse en la medida de lo posible que el público relacione la temática ambiental con hechos negativos procurando un enfoque constructivo y destacando tanto lo positivo de las informaciones ambientales como el carácter reivindicativo y crítico.

5. Los medios de comunicación pueden y deben aprovechar su potencial para fomentar la concienciación ambiental de la ciudadanía mediante la «ecoalfabetización».

Dra. Sonia Fernández Parratt

Profesora de la Universidad Carlos III de Madrid

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