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Ricardo desarrollando web

ENTREVISTA I RICARDO ROYO-VILLANOVA, ORDENANDO EL MUNDO DESDE UNA WEB

Ricardo Royo-Villanova, un periodista que ha sabido encontrar el nexo entre fabricar un periódico y fabricar una web. Desde los inicios de Verdes Digitales, trabaja para dar coherencia a las ideas y ordenarlas desarrollando webs que faciliten la comunicación entre empresas y audiencia. Hoy nos habla de su forma de ver el mundo, de organizarlo y de formar parte de él.

Ricardo, ¿Cuál es tu función dentro de Verdes Digitales?

Me dedico a desarrollar las páginas web de aquellos de nuestros clientes que lo requieren. Entiendo el desarrollo web como un trabajo integral de comunicación y no como una labor informática. Yo soy periodista, y no programador ni informático, y provengo del periodismo del siglo XIX, que es el que se hacía en Valladolid en los años 80 del XX, cuando comencé a trabajar. En el taller del periódico había montadores, impresores, correctores, pero siempre había un periodista a cargo de todo, porque lo que se estaba haciendo en aquel taller era “fabricar” un periódico y no manchar papeles con tinta.

Actualmente, cuando “fabrico” una web, en muchas ocasiones me traslado en el tiempo hasta el taller de El Norte de Castilla, donde solía estar a cargo del cierre de la noche en los últimos 80, porque son trabajos muy similares que consisten en ordenar información para que sea útil a quien la consulta. El desarrollo de una web es una labor puramente comunicativa y así la entiendo.

¿Qué magia crees que aportas a la agencia?

Magia poca. La magia no existe. Pero creo que tengo cierta capacidad para ordenar cosas no palpables. Mi mesa, por ejemplo, que es palpable, es un kaos, aunque es mi kaos, y lo tengo perfectamente controlado. Pero detrás de una web tiene que haber mucho orden y una base de datos correctamente estructurada para que la web pueda ser útil, tanto al usuario como a quien la administra. Le dedico mucho tiempo a crear ese orden en el papel (o en el excel) antes de concretar nada en la pantalla.

¿Cómo descubriste la agencia?

Bueno, yo conocía a Quique bastante antes de que fundara la agencia con Pedro. Habíamos trabajado juntos en varios proyectos. Un día me dijo que se había asociado con Pedro para poner en marcha una agencia de comunicación digital, y me planteó un acuerdo de colaboración que acepté, y desde entonces estamos trabajando juntos.

Si no te dedicases al marketing…

Bueno, es que no me dedico al marketing. Me dedico a la comunicación. En general no me gustan las palabras inglesas -existiendo ya el español y el ruso, no veo necesidad alguna de emplear el inglés- , y menos si acaban en –ing. Pero es que en realidad no me dedico al marketing, sino a algo que lo abarca, que es la comunicación. Es en lo que empecé a trabajar hace años y es lo que sigo haciendo ahora. Sí: trabajo para empresas y profesionales que buscan incrementar sus ventas, sus clientes, crear nuevos mercados, pero también he hecho webs cuyo objetivo no está en las ventas, sino en la transmisión de ideas o información.

Dicho lo cual, si no me dedicase a la comunicación, lo más probable es que estuviera trabajando en la medicina, los idiomas o el derecho, que fueron las tres carreras que barajé de joven, antes de optar por estudiar Ciencias de la Información.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Eso no ha cambiado en décadas. Como he dicho antes, de joven trabajaba “fabricando” periódicos, y ahora trabajo “fabricando” webs. Esa sensación de poner orden en un conglomerado amorfo de datos dando a luz al final un producto ordenado en el que la usuaria o el usuario puede encontrar rápidamente lo que necesita, me parece maravillosa.

Una vez, hace muchos años, cuando trabajaba en el cierre de El Norte de Castilla, vino una periodista muy joven, de prácticas, con las ínfulas muy arriba, y debió pensar que yo estaba en el cierre -es decir, en el taller, entre la redacción y la rotativa- castigado, y me preguntó si no quería volver a hacer periodismo. Se llevó una bronca del copón, y le expliqué que el periodismo no se hace, ni mucho menos se aprende, escribiendo cosas, sino fabricando el periódico, es decir, poniendo orden en la información que ofreces a tus lectores: el redactor de economía, o el de política o el de sucesos ponen orden en una notica concreta cada día, mientras que el encargado del cierre es quien tiene que poner orden en toda la edición del periódico de cada día. Y ahí, en el taller, con las manos manchadas de tinta y oliendo a cera -porque los talleres de los periódicos olían a cera- es donde se aprende el periodismo, que es un oficio, más que una profesión.

Si tuvieras que quedarte con un solo proyecto, ¿cuál sería?

El ultimo, sin duda. No puedo concretar uno. Pero con cada web que hago aprendo cosas nuevas que uso en las posteriores.

Shhh… sabemos que no siempre estás trabajando. ¿Qué vicio tienes en tus ratos libres?

Guisar, comer y estudiar ruso, que es un idioma maravilloso que llevo aprendiendo desde los 14 años (y tengo 53). En torno a estos vicios tengo dos proyectos que tienen que ver con mi trabajo: sendas webs. Estoy preparando una web de cocina casera y ya tengo desde hace unos años una web en la que traduzco al español canciones rusas y soviéticas.

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