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Socialwashing: las marcas se suben al carro

Hemos hablado del Greenwashing, sabemos lo que es, sabemos distinguir una marca realmente verde, comprometida y entregada de una que, simplemente, ha encontrado la manera de hacer publicidad y vender más. Pero, ¿conocemos el socialwashing? Ahora, como no podía ser de otra forma, llegan a nuestras vidas nuevos propósitos. 2020 (y lo que llevamos del 2021) ha sido un año que ha puesto, por delante de todo (o eso nos intentan vender) el valor de la sociedad, el cariño de las personas, el compromiso con quienes nos rodean… Y cómo no, las marcas se han lanzado de lleno a «defender» esta causa.

Siempre ha contado con un valor añadido cualquier campaña que tratase el tema de la familia, la amistad o el amor en cualquiera de sus formatos. Lo emocional nos gana, no hay duda de ello, pero estamos hablando de otra cosa. Queridas marcas que os vais a subir al carro de las campañas sociales y os vais a limitar a hacer socialwashing sin importaros en absoluto las personas, tenemos un mensaje para vosotras:

No te importan las personas, no me vendas la moto

No te importan las personas y nunca te han importado. No puede ser que tengamos niños explotados en otros países fabricando nuestros productos y luego nos lancemos de lleno a transmitir un mensaje de solidaridad, compromiso y unidad.

Con el greenwashing lo vemos claro: hay que ser coherente, no me cuentes que has reciclado dos botellas para tapar todo lo que has contaminado; no me hables de compromiso con el planeta si podrías evitar gran parte de los problemas que causas, pero no lo haces porque económicamente no te sale rentable. Y con lo social ¿qué diferencia hay?

Queremos marcas comprometidas, dispuestas y entregadas… No queremos marcas que nos hablen de feminismo mientras temen incluir a una mujer en su plantilla por si se queda embarazada. No queremos marcas que denuncien el racismo en campañas publicitarias mientras viven y se alimentan de él. No queremos anuncios emotivos sobre los valores de la familia de aquellas empresas que solo le ponen la zancadilla a la conciliación familiar.

Todo esto, amigos y amigas, es socialwashing. Una marca que hace un marketing «social» cuando sus productos se asientan sobre otros valores completamente opuestos, no es una marca, es un fraude.

Socialwashing manifestación

Lo social está de moda

Ha hecho falta la llegada de una pandemia a nuestras vidas para revalorizar todo lo que somos y lo que nos representa como personas. Ya lo decían los filósofos  «El hombre es un ser social por naturaleza» (lo siento, Aristóteles, te corrijo) «El ser humano es social por naturaleza». Ahora, de ser social a respetar a los que nos rodean, hay un paso. Somos sociales porque vivimos en sociedad, hasta ahí todo bien, pero ¿nos preocupan las demás personas?

La pandemia solo ha puesto sobre la mesa algo que ya venía pasando: los aplausos en las ventanas, la necesidad de abrazos, las llamadas con nuestros seres queridos… ¿Todo esto es real o puro postureo? ¿Cómo no iban a subirse al carro las marcas? ¿Qué es lo que va a vender más? ¿Un spot que hable de que pronto estaremos juntos? ¿de esa familia a la que nunca has querido acercarte? ¿del tiempo perdido? ¿O un anuncio que realmente cuente lo dura que le hemos hecho la vida a nuestros trabajadores/as en los peores momentos de la pandemia? Creo que lo tienen claro. Si aquí lo que queremos es vender, aunque no comulguemos con nada de lo que proclamamos.

Socialwashing amigos en un bar

¿Cómo distinguir marcas comprometidas de socialwashing?

A veces resulta muy fácil que nos la cuelen. De hecho, en muchas ocasiones no tenemos ni siquiera tiempo para investigar una marca y poder decidir si realmente nos gusta o no. Por eso, hoy tenemos algunos tips rápidos y sencillos con los que diferenciar marcas con un verdadero compromiso social de aquellas que solo están interesadas en colártela, y, por tanto, hacen socialwashing

¿Conoces los valores de la marca?

Si me interesan las personas, los derechos, la igualdad en todas y cada una de sus formas… Debe ser un pilar fundamental de mi marca, ¿no? Y todas las marcas tienen ciertos valores que quieren resaltar, que buscan que la audiencia conozca. Si esta marca te deja ver que todo esto entra dentro de sus valores, enhorabuena, no parece que quiera colártela.

¿La marca incorpora realmente esos valores?

No hablamos de subir una foto a Instagram el 8 de marzo ni el 20 de junio, hablamos de empresas realmente comprometidas, que pongan en práctica sus valores y que muestren también, de puertas hacia dentro, aquello que tanto defienden.

En otras palabras: Los trabajadores y las trabajadoras de esa empresa, ¿se encuentran realmente en unas condiciones justas? ¿Pueden acceder a esos puestos de trabajo de igual manera sin importar su género, su orientación sexual, su lugar de procedencia…? ¿Se respetan sus convenios? ¿Son tratados de manera justa y equitativa? Si la respuesta a todo esto es , podemos darle un voto de confianza a esta marca.

Transparencia, sinceridad y accesibilidad

Además de todo esto, si esta marca es transparente, honesta, busca mejorar y, además, te da la posibilidad de contactar con ella, resolverte dudas, explicarte su modo de trabajar… Es, muy probablemente, una marca realmente comprometida que busca hacer lo mejor.

Una empresa que está segura de lo que hace, que tiene bien asentados sus valores y no solo los defiende sino que, además, los aplica, no tendrá ningún problema en hablar contigo y, en caso de que sea necesario, dar las explicaciones que considere pertinentes. Si no tengo nada que esconder ¿por qué iba a actuar de otra forma?

Socialwashing comunicación de una marca

Verdes Digitales es compromiso real

En Verdes Digitales ya llevamos años hablando del greenwashing e intentando luchar por un lugar en el que las marcas realmente comprometidas con el planeta sean las que destaquen sobre aquellas que solamente buscan limpiar su imagen. El socialwashing no es más que otro intento mal ejecutado de hacernos ver que las marcas están interesadas por las personas cuando, lejos de vivir para ellas, se alimentan de ellas.

Así que, desde el equipo de Verdes, decimos no al socialwashing, no al greenwashing, no a seguir engañando a la audiencia y no a pensar que las personas que llegan hasta nosotros/as se lo creen todo y no tienen criterio. Alcemos la voz por aquellas marcas realmente comprometidas, por empresas verdes y sociales, por proyectos basados en unos valores que se sostienen.

Nosotros y nosotras ya llevamos unos cuantos años trabajando para que proyectos realmente sociales y ambientales tengan una buena comunicación y no sean silenciados. ¿Y tú?

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