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Periodismo lento

Qué es el periodismo lento o ‘slow journalism’ y qué puede enseñar a tu proyecto social o ambiental

Vivimos en un mundo que va más deprisa que nunca y, sin embargo, parece que la tendencia apunta precisamente a refugiarnos de ello.

Al igual que tras la eclosión durante décadas del fast food ahora se empieza a hablar de comida real o slow cooking, la información, a la que estamos ahora más expuestos que nunca a través de las redes sociales y decenas de canales distintos, también muestra ahora una opción para que, dicho de alguna forma; hagamos una parada en el camino.

No hace tanto tiempo que las noticias eran principalmente algo que se consumía una o dos veces al día: leer un periódico por la mañana, quizás, y ver el telediario por la noche. Sin embargo, el contexto actual del uso del móvil y las redes sociales ha provocado lo que entendemos muchas veces por infoxicación: un exceso de información que acaba perjudicándonos a todos.

Vivimos en la era digital, consumimos a través de nuestros dispositivos móviles, tablets, portátiles, televisores y ordenadores ingentes cantidades de contenidos, de información, de anuncios, etc. Esto genera una sociedad cada ves más informada (o sobre-informada), pero a la vez muy poco atenta. No hay tiempo para la reflexión, pensar o meditar; no hay tiempo porque estamos infoxicados (intoxicados/as de información).

Qué es el periodismo lento

Por eso, en la última década se ha producido un movimiento a favor del llamado periodismo lento: un alejamiento del ciclo constante de nuevas noticias con cada vez menor transcendencia para volver a fijarse en los reportajes elaborados durante más tiempo y que tocan temas de mayor calado.

A nivel internacional hay medios que han abanderado este tipo de periodismo, como Tortoise (“noticias más lentas y sabias… periodismo tranquilo y claro en el que se puede confiar”, dice su lema), o en España revistas como Salvaje, que propone ediciones trimestrales con el foco puesto en el mundo rural.

Es un formato, en definitiva, en el que las noticias no son rompedoras, ni virales, ni se busca que lo sean. Parte de su argumento es que el periodismo lento podría atraer a personas que se han alejado del consumo de noticias por lo agotador del río interminable de titulares constantes.

El origen del término se encuentra en febrero de 2007, en un artículo de la revista británica Prospect en el que defendía el periodismo literario, la no ficción, o las piezas largas y trabajadas de The Atlantic, Rolling Stone o The New Yorker. La autora del texto, Susan Greenberg, profesora de la Universidad de Roehampton, acuñó entonces por primera vez el término de slow journalism como una forma de hacer periodismo que “se permite el lujo de dedicar tiempo”.

“No se trata solo de dedicar tiempo y espacio. Deberíamos además construir un relato que tenga impacto en la sociedad”, escribía.

En comunicación, muchas veces menos es más

Esta tendencia en general hacia consumir menos y mejor que no solo se ve en el periodismo, también es aplicable a cualquier campaña de marketing, y va muy alineada con la filosofía que defendemos desde Verdes Digitales.

A veces, en lugar de maximizar esfuerzos en estar en todas las redes sociales posibles, por ejemplo, es mejor plantearse en qué red están nuestro público objetivo, y no redundar en mensajes que no llegan a ninguna parte y que contribuyen a crear ruido.

Si quieres que te echemos una mano a que proyecto ambiental o social también sea sostenible en cuanto a la cantidad de mensajes que manda, podemos tomarnos un café virtual cuando quieras.

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4 comentarios

    1. Hola María, creo que estamos en un momento tan tan fast que los que nos gusta hacer las cosas con cariño, artesanas, etc. buscamos meterle slow a todo. Simplemente es darle al freno cuando ves que el coche va demasiado embalado. No te hace parar, pero al menos sientes que tienes más control. Un saludo!!

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