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Comunicación machista: ejemplos de lo que NO debes hacer

«Prácticamente todas las mujeres están insatisfechas con su cuerpo.»

Con esta afirmación tan aplastante y verdadera comienza el documental alemán «Ideales de belleza en las redes sociales». Aunque se emitió en 2019, en la actualidad sigue encajando a la perfección.

El reportaje dura 42 minutos y cuenta la historia de varias mujeres jóvenes (la mayoría de ellas entre 20-35 años) y de cómo las redes sociales han afectado a su salud física, emocional y a su autoestima. Aquí te dejamos el enlace y nuestra recomendación.

Filtro aquí, filtro allá para acentuar las inseguridades

Los cánones de belleza definen lo que se considera atractivo en un tiempo y lugar determinados. Miden la belleza exterior teniendo en cuenta aspectos como los ojos, la sonrisa, la complexión, el peso, la estatura o el cabello. Y tampoco es el mismo en Occidente que en la Conchinchina (Vietnam).

Es un ideal que también varía según la época. Así, hace 400 años estar morena/o era sinónimo de pobreza y de pertenencia a la clase obrera. Vamos, que no molaba.

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Polémica campaña de Victoria Secret en 2014 «The Perfect Body», en el cual se fomenta que el cuerpo perfecto es ser alta y delgada.

La publicidad y el marketing influyen mucho en el tipo de cuerpo ideal, según interese en cada momento, acentuando estereotipos y promoviendo como bello todo lo que encaje en ese molde. Y esto a nuestro equipo, como agencia de marketing #MuyVerde, nos roba el sueño.

Como consecuencia, aquello que no se asemeja al cánon no se considera bonito o atractivo por la sociedad. Lo que desencadena en una oleada de problemas físicos y emocionales, sobre todo en mujeres, siendo las adolescentes las más influenciables y vulnerables.

La necesidad de encajar, de ser aceptada y de gustar, es una presión muy fuerte que puede llevar a comportamientos extremos: trastornos alimenticios como la anorexia o bulimia, baja autoestima, depresión, ansiedad, machaque continuo en el gimnasio sin buena nutrición, etc.

A todo esto, se le suma el papel tan fuerte de las redes sociales, que intensifican de forma masiva estos estereotipos: referentes de belleza espectacular, sin un milímetro de grasa, sonrisa Profidén, cinturas de avispa, etc.

En definitiva, Diosas bajadas del mismísimo Olimpo, promoviendo cómo debe ser el prototipo de belleza actual (muchas veces empujadas por colaboraciones con grandes marcas).

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Lil Miquela es la primera influencer virtual. Es joven, delgada, morena, con labios carnosos, sensual y sin una estría o grano en la cara, aunque tenga 19 años. Cuenta con 3M de seguidores en Instagram. Fuente: @lilmiquela

El problema está en que la gran mayoría de las fotos subidas tienen filtros y están retocadas digitalmente, por lo que esta belleza modelo es irreal y por lo tanto, inalcanzable de forma natural.

Esto no es que sea algo exclusivo del género femenino, pero el cuerpo de las mujeres siempre ha sido considerado como un objeto sexual, del cual se puede opinar y criticar con total libertad.

El papel de la mujer se ha asociado a lo largo de las décadas a la sensualidad, a la irracionalidad, a lo emocional, al cuidado de la familia, etc., mientras que el rol del hombre se percibe como más estable, racional, capaz de liderar y trabajar bajo presión… Y como hemos comentado antes, estos roles se ven magnificados en las redes sociales.

De la delgadez extrema al fitness insano

Nicole y Eva son dos de los casos que muestra el documental.

Por un lado, a Nicole no le gusta su cuerpo y todas sus referentes eran modelos muy delgadas, lo que la llevó a querer adelgazar hasta tal punto de sufrir un trastorno alimenticio, solo para estar guapa y ser aceptada por la sociedad.

Eva, en cambio, es una influencer fitness que dedica varias horas del día a entrenar y pesar cada alimento con el fin de mantenerse  ̶m̶á̶s̶ ̶q̶u̶e̶  en forma.

La consecuencia es que siempre se puede mejorar, siempre nos podemos superar, nunca estamos satisfechas ya que continuamente estamos buscando la «felicidad» y nos volvemos esclavas de nuestra imagen.

Aquí también entran en juego las redes sociales.

Horas invertidas en fotos, retoques…, para conseguir más likes, más comentarios, mejor estatus. Y si las métricas bajan, también lo hace la autoestima.

Es una forma de sentirse, muy ligada al sistema capitalista feroz, donde la felicidad recae en lo material y cuanto más, mejor.

La comunicación inclusiva va mucho más allá del lenguaje

Los filtros y los retoques no son la única manera de rebajar la autoestima de las adolescentes. El documental también habla sobre otras formas de violencia hacia las mujeres y su bienestar.

Desde restar importancia al trabajo o profesión hasta verse acosadas por otras personas (en su mayoría hombres en una posición de poder). De esto último te sonará el tan aclamado movimiento #MeToo donde actrices, modelos y mujeres en general del cine hicieron públicos los casos de acoso y abuso sexual que habían sufrido en algún momento de sus carreras.

En este caso, gracias a las redes sociales se viralizó el movimiento hasta tener una repercusión mundial. Es tan solo un ejemplo de que el Social Media puede ser una gran aliada para impulsar cambios si se utiliza con cabeza y sentido. De ello reflexionamos en este post El postureo favorece al feminismo.

Valorar solo por la apariencia física también es una forma de violencia machista

Antes hablábamos sobre algunos estereotipos que nos producen dermatitis y que fomentan la publicidad y el marketing. Ocurre algo parecido cuando vemos titulares de este estilo.

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Fuente: publico.es

¿Oro en belleza y sensualidad? No hay peor forma de denigrar la validez de estas atletas y el esfuerzo que han invertido para llegar a unos JJOO como reduciéndolas a simples objetos.

De la misma forma, como profesionales de la comunicación, nos avergüenza que en pleno 2021 existan medios de comunicación que sigan fomentando el periodismo machista. ¿Te imaginas una noticia como la de abajo?

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En un universo paralelo… Fuente: @radfemgal

Ridículo, ¿verdad?

No basta con tener un lenguaje inclusivo, muchas noticias y medios de comunicación deberían cambiar desde dentro y hacer un profundo análisis de cómo repercuten en la sociedad más joven. Por si te interesa, te dejamos algunos trucos para que tu comunicación no sea sexista y las claves para que tu comunicación sea 100% inclusiva.

El marketing no es «algo bueno o malo», es un medio

Pues eso, el marketing es una herramienta como cualquier otra. Si promovemos una publicidad responsable, inclusiva y consciente el impacto que generará será positivo.

Creemos que aún falta mucho camino por recorrer para que algunas marcas dejen de fomentar los complejos y las inseguridades en el físico. Algunas ya lo están haciendo, como Dove con su campaña Real Beauty donde muestra que todos los cuerpos naturales son bonitos.

Similar es el movimiento internacional #BodyPositive que busca aceptar y visibilizar la diversidad de los cuerpos de hombres y mujeres.

Campaña de Dove «Real Beauty» en la que muestra a mujeres de diferente edad, físico y etnia.

Algunos países también están tomando medidas. Es el caso de Reino Unido, que prohibe el uso de retoques para anunciar maquillaje en redes sociales o Noruega, que obligará a las empresas a comunicar cuándo una imagen ha sido editada.

La clave está en encontrar el equilibrio y de ser conscientes de la influencia que ejerce la publicidad (y lo digital) en las futuras generaciones, que consiguen casi cualquier cosa a golpe de clic.

En nuestro caso, somos una agencia orgullosa de nuestros proyectos ambientales y sociales, y seguiremos trabajando con un marketing inclusivo y consciente, siendo parte del cambio.

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